Aeromodelismo de altura… con pértiga

¿Quién dijo que el aeromodelismo era un deporte sedentario? Hoy mismo, por ejemplo,  he tenido un día completísimo. Me fuí a volar solo otra vez a La Pixarra, y como hacía solecito y apenas viento, me las prometía superfelices. Después de media hora volando y tomando el sol, y como no había ascendencias por ningún lado, decidí practicar tomas y despegues. La Pixarra tiene al final de una de las cabeceras un montículo rematado por una hilera de árboles bastante puñeteros, y por la otra una larga explanada sin más problemas, así es que hay dos formas de aterrizar, una en la que entras alto y despacio por encima de los árboles, para bajar luego rápidamente, y si algo va mal puedes tirar tranquilamente para arriba, y otra en la que entras por la explanada muy fácilmente pero de la que se escapa peor si hay algún problema, porque vas de frente a un “muro” de árboles. Así es que yo suelo entrar alto y despacio sobre los árboles. Pero claro, entrar alto supone que tienes que perder esa altura antes de tomar, y eso significa acelerar en un momento en que no te interesa, así es que procuro apurar las copas de los árboles al máximo…y hoy encontré el máximo, que es justo justo donde se quedó clavado el avioncito en mi última aproximación :-)

Bueno, pues nada, como iba despacito el golpe había sido muy suave y sabía que el avión estaría bastante bien, así es que no me preocupé y me encaminé tranquilamente a por él, que el sitio está lejos y no es plan de cansarse. Cien metros más allá me doy cuenta que los “arbolitos” son más altos de lo que yo pensaba, y que a lo mejor hasta tengo que usar un palo a manera de pértiga y todo. Cien metros más y estoy debajo de los árboles, que ahora me doy cuenta deben medir entre cinco y seis metros…vaya, je, la cosa se complica. Y además, el puñetero avión se ha quedado en la misma copa del árbol más alto. No solo eso, sino que los arbolitos están rodeados de unas plantas monísimas, pero que vaya, tienen esas cositas que pinchan un poquito…Zarzas, sí, zarzas creo que se llaman, las muy jap****… Por lo menos encontré una pértiga de un par de metros que para mí que otro compañero ha usado antes, porque está perfecta para esto. Golpe por aquí. Meneo al árbol por allá. Otro golpe, otro meneo…Ná, que tendré que subir un poco a ver si me acerco…un metro de altura, golpe meneo…ná de ná. Bueno, parece que puedo subir un poco más, y así me libro de esta bendita zarza que me está molestando un poquillo…otro metro parriba, pértiga parriba…golpe…meneo…y el avión que nada, ni se inmuta. Otro metro más para arriba, cambio de rama, pértiga para arriba…Y por fín llego, ya estoy tocando el avión con la pértiga! Pero espera, si la copa está a ocho metros, y yo llego con la pértiga que tiene dos, yo estoy…OOOOOONDIAAAAAAAAA PA QUÉ HABRÉ MIRAO PABAJOOOOOOOOO!!!!! Uf, uf, uf, golpe, golpe, golpe…uf, uf, uf, ya baja, meneo, meneo, meneo, otro trocín, bajó otro trocín….

Heridas de guerra en mi Easy Glider

Heridas de guerra en mi Easy Glider

Media hora después de encontrar la pértiga, el avión primero, y yo después, llegamos a tierra, cada uno con nuestras heridas de guerra. El Easy con un bocado en el alerón derecho, y yo con los brazos y piernas marcados por las caricias de las zarzas. La pequeña odisea para sacar al avión de entre las zarzas que rodean a los árboles ya ni la cuento, ya os imaginais.

Así es que como resumen, un día muy intenso, aeromodelismo, cuatrocientos metros marcha, escalada y salto con pértiga, aunque podía haber acabado con lanzamiento de peso (que los he visto) y, a punto estuvo, concurso de tala…de zarzas.

If you enjoyed this post, please consider to leave a comment or subscribe to the feed and get future articles delivered to your feed reader.

Comments

Muy buena la historia, jajaja. Menudo bocado que le has metido!!

Dejar un comentario

(requerido)

(requerido)