Indestructible

Las consecuencias de un choque en el aire

Las consecuencias de un choque en el aire

Cuando me dijeron que los aviones de elapor (los “corchos” como los llamamos los amigos) eran duros no me podía imaginar a qué se referían.

Empecé a entender a qué se referían cuando colgué mi EasyGlider de la copa de un árbol. Aunque en la bajada me dejé medio alerón enganchado a una rama, al día siguiente estaba reparado y volando otra vez. Si eso le hubiera pasado al velero de costillas que solía volar antes, lo más seguro es que hubiera recuperado la electrónica y tirado las astillas a la basura.

Me volví a dar cuenta de lo duro que son estos trastos la semana pasada, cuando me pasó una de esas cosas raras que no pasan nunca…hasta que pasan: un choque en el aire. En la foto podeis ver las consecuencias para mi avioncito de un choque en el aire con un avión 3D.  Su hélice de madera le destrozó la cola en pleno vuelo, dejándome sin timón de cola y con el timón de profundidad medio desprendido. Bueno, pues no solo no perdí el control del avión durante o después del choque, sino que lo pude aterrizar casi a mis pies. El otro pobre, un avión con motor de gasolina y una hélice de madera enorme, cayó casi a plomo, con la hélice partida y la bancada medio descolgada; y por si fuera poco, el aterrizaje fuera de pista le descolgó el tren. Increible.

Y después de todo esto, bueno, si no fuera porque tengo testigos, no me atrevería a contar lo que me ha pasado hoy. Decidí pasarme por la pista, con el avión como quedó, es decir, con un agujero enorme en el timón de cola y sin mando, pensando en inmovilizar la superficie con un poco de celo y volar solo con alerones y profundidad, para quitarme un poco el mono. Al llegar, un viento de 25kmh tenía a los pocos que estaban allí refugiados detrás de un coche y sin nada que volar, así es que estuvimos comentando el accidente de la semana pasada, y la pena que era no poder volar con este viento. Por cierto, la velocidad del viento la conozco gracias al último regalito de Lola, un anemómetro portátil. Entonces Cristobal, que es uno de mis “profes”, me animó a volar porque “hay que acostumbrarse a volar en cualquier situación”, así es que, con la seguridad de que si las cosas iban mal él me lo aterrizaría, fijé el timón con celo y me lancé a la pista.

Lo he pasado de miedo…Hasta he hecho mis dos primeros loopings! Nunca había hecho un looping con ningún avión de verdad, sólo en el simulador, y aunque me han quedado con forma de higo pocho en lugar de circulares, son míos y a mí me han gustado. Tan animado estaba que he intentado hacer un tonel, y de hecho casi casi lo consigo. Tenía casi tres cuartos del tonel hechos, con el avión boca abajo aún, cuando nos hemos quedado helados Cristobal y yo al ver que del avión se lanzaba, como un paracaidista…la cabina con la batería del avión!!! Bueno, pues os lo creáis o no, el avión, que estaba a unos ochenta metros de altura y a unos ciento cincuenta  de distancia hacia el viento, ha bajado haciendo una lenta barrena plana, boca abajo, con un viento de casi 30kmh, sin mando alguno… Y HA CAÍDO CASI A MIS PIES EN LA PISTA!!! Y ENTERO!!! OTRA VEZ! Tan entero que a los diez minutos ya estaba otra vez arriba. Eso sí, ahora con la cabina atada y bien atada con una cincha de velcro que hemos fabricado allí mismo.

Así es que creo que este avión lo acabaré perdiendo, porque ya he comprobado que romperlo, lo que se dice romperlo…EN LA VIDA.


If you enjoyed this post, please consider to leave a comment or subscribe to the feed and get future articles delivered to your feed reader.

Comments

Le vas a coger cariño a ese avión, veras cuando lo rompas de verdad!!!.

A mí me parece que estás tentando a la suerte… Me sumo a flyer: un día de estos te voy a ver llorar a lágrima viva (hay cementerios de aviones???).

Dejar un comentario

(requerido)

(requerido)