La nube
Hace unos meses escribí una entrada en este blog sobre las redes sociales, donde ponía como ejemplo de red social el creciente entramado de blogs basados en herramientas como el propio wordpress, la herramienta que uso para escribir este blog. Hoy quería hablar de un concepto que vengo escuchando hace más de un decenio como profesional, pero que solo hace un par de años se está convirtiendo en una realidad. En el lenguaje de “friki” que solemos manejar los informáticos de las TI (Tecnologías de la Información) se conoce como “cloud computing”; en lenguaje llano no tiene nombre, ni falta que le hace, porque si una cosa he aprendido de este mundo nuestro es que, al margen de etiquetas, de nombres rimbombantes, de sesudos estudios de prestigiosa consultora, la gente no es tonta y acaba usando lo que le resulta útil; lo del nombre ya viene después.
La primera vez que escuché algo relacionado con el cloud computing ni siquiera se había acuñado este término, y fue de la mano de Sun, una empresa visionaria cuyo lema, desde hace muchos años, es “the network is the computer” (la red es el ordenador), toda una declaración de principios. La frase es de John Gage, uno de esos tipos avanzados que florecen en norteamérica con las administraciones demócratas y caen en el olvido cuando llegan al poder los conservadores. Uno de esos tipos que llegaron demasiado pronto para la era Clinton, la de internet, y demasiado tarde para la era Obama, la de facebook.
Sin embargo, su visión de aquellos primeros noventa se está haciendo realidad hoy, para desgracia de algunas multinacionales que pretendían tener a toda la humanidad esclava de unos programas que sólo sirven para “dialogar” con el ordenador; me refiero al sistema operativo y a Microsoft. Hace veinticinco años Sun propugnaba un paradigma totalmente revolucionario en aquel momento, que consistía en “aligerar” los programas instalados en los ordenadores de cada usuario para “engordar” los programas situados en servidores. Para que lo entienda todo el mundo, Sun proponía a las empresas tener PCs con programas muy simples (lo justo para manejar el ratón y las ventanas), y que las aplicaciones estuviesen, en lugar de en los PCs, en otros ordenadores conectados a los puestos de usuario través de la red (servidores), de forma que la aplicación de tratamiento de textos de los empleados de una gestoría, por ejemplo, no residiera en todos los ordenadores de todos los empleados, sino en uno o más ordenadores conectados a “la red”.
En aquel momento, demasiado pronto como dije, a las empresas les resultaba descabellado eso de tener sus programas, documentos, etc “distribuidos” por ahí, en una “nube difusa” de redes y ordenadores, así es que el proyecto cayó en el olvido. Qué triste.
Hoy en día, sin embargo, ese sueño es una realidad (cualquiera que utilice GoogleDocs sabe a lo que me refiero), y no solo eso, sino que el paradigma “puesto de usuario sencillo, aplicaciones en la red” ha triunfado. Google y su interminable serie de aplicaciones distribuidas es el mayor exponente de este nuevo modelo, y ha conseguido que cualquiera que tenga un dispositivo que “sepa” pintar ventanitas y conectarse a internet pueda acceder a un montón de aplicaciones distribuidas y almacenar sus datos en un ente difuso que conocemos como “la nube”. Lo que son las cosas.
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