Un trasto más: el cargador de baterías

Mi nuevo cargador de baterías

Mi nuevo cargador de baterías

Ayer recibí otro aparatejo más de Hong Kong, un cargador para las baterías LiPo que utilizan los motores de mis avioncitos eléctricos. Hasta ahora me venía apañando con un cargador bastante modestito, que me servía para salir del paso pero no me permitía equilibrar las baterías, y tampoco me ofrecía información sobre la carga introducida en la batería. Lo primero, el equilibrado de las baterías, es importante para alargar la vida de las LiPos, y lo segundo me interesa para saber cuánta energía consume el avión, y así poder saber cuanto tiempo podré estar en el aire con cualquier batería que use. Así es que, después de leerme el manual, me he puesto a hacer pruebas con mis baterías. He cargado y equilibrado una de mis baterías, la he puesto en el EasyGlider en el banco de pruebas, y entre otras cosas he comprobado que el EasyGlider, con el motor que llevo ahora mismo y la hélice de 10″x6″ puede estar 35 minutazos con el motor a medio gas (unos 450gr de empuje). Es decir, que si cojo algunas ascendencias fácilmente voy a poder estar entre una hora y hora y media en el aire!!!

Aeromodelismo de altura… con pértiga

¿Quién dijo que el aeromodelismo era un deporte sedentario? Hoy mismo, por ejemplo,  he tenido un día completísimo. Me fuí a volar solo otra vez a La Pixarra, y como hacía solecito y apenas viento, me las prometía superfelices. Después de media hora volando y tomando el sol, y como no había ascendencias por ningún lado, decidí practicar tomas y despegues. La Pixarra tiene al final de una de las cabeceras un montículo rematado por una hilera de árboles bastante puñeteros, y por la otra una larga explanada sin más problemas, así es que hay dos formas de aterrizar, una en la que entras alto y despacio por encima de los árboles, para bajar luego rápidamente, y si algo va mal puedes tirar tranquilamente para arriba, y otra en la que entras por la explanada muy fácilmente pero de la que se escapa peor si hay algún problema, porque vas de frente a un “muro” de árboles. Así es que yo suelo entrar alto y despacio sobre los árboles. Pero claro, entrar alto supone que tienes que perder esa altura antes de tomar, y eso significa acelerar en un momento en que no te interesa, así es que procuro apurar las copas de los árboles al máximo…y hoy encontré el máximo, que es justo justo donde se quedó clavado el avioncito en mi última aproximación :-)

Bueno, pues nada, como iba despacito el golpe había sido muy suave y sabía que el avión estaría bastante bien, así es que no me preocupé y me encaminé tranquilamente a por él, que el sitio está lejos y no es plan de cansarse. Cien metros más allá me doy cuenta que los “arbolitos” son más altos de lo que yo pensaba, y que a lo mejor hasta tengo que usar un palo a manera de pértiga y todo. Cien metros más y estoy debajo de los árboles, que ahora me doy cuenta deben medir entre cinco y seis metros…vaya, je, la cosa se complica. Y además, el puñetero avión se ha quedado en la misma copa del árbol más alto. No solo eso, sino que los arbolitos están rodeados de unas plantas monísimas, pero que vaya, tienen esas cositas que pinchan un poquito…Zarzas, sí, zarzas creo que se llaman, las muy jap****… Por lo menos encontré una pértiga de un par de metros que para mí que otro compañero ha usado antes, porque está perfecta para esto. Golpe por aquí. Meneo al árbol por allá. Otro golpe, otro meneo…Ná, que tendré que subir un poco a ver si me acerco…un metro de altura, golpe meneo…ná de ná. Bueno, parece que puedo subir un poco más, y así me libro de esta bendita zarza que me está molestando un poquillo…otro metro parriba, pértiga parriba…golpe…meneo…y el avión que nada, ni se inmuta. Otro metro más para arriba, cambio de rama, pértiga para arriba…Y por fín llego, ya estoy tocando el avión con la pértiga! Pero espera, si la copa está a ocho metros, y yo llego con la pértiga que tiene dos, yo estoy…OOOOOONDIAAAAAAAAA PA QUÉ HABRÉ MIRAO PABAJOOOOOOOOO!!!!! Uf, uf, uf, golpe, golpe, golpe…uf, uf, uf, ya baja, meneo, meneo, meneo, otro trocín, bajó otro trocín….

Heridas de guerra en mi Easy Glider

Heridas de guerra en mi Easy Glider

Media hora después de encontrar la pértiga, el avión primero, y yo después, llegamos a tierra, cada uno con nuestras heridas de guerra. El Easy con un bocado en el alerón derecho, y yo con los brazos y piernas marcados por las caricias de las zarzas. La pequeña odisea para sacar al avión de entre las zarzas que rodean a los árboles ya ni la cuento, ya os imaginais.

Así es que como resumen, un día muy intenso, aeromodelismo, cuatrocientos metros marcha, escalada y salto con pértiga, aunque podía haber acabado con lanzamiento de peso (que los he visto) y, a punto estuvo, concurso de tala…de zarzas.

Primer vuelo en solitario

Foto panorámica de la pista del club La PixarraEl estreno del EasyGlider no me dejó muy convencido, aunque debería decir que el que no me convenció fue el piloto más que el avión, y es que si no soy capaz de aterrizar el avión solito, mal vamos. Así es que, después de unas buenas horas de práctica en el simulador durante toda la semana, me busqué un hueco el sábado y me acerqué a mi club, La Pixarra, a “hacer dedos” como dicen los que saben.

La pista estaba vacía y había un ligero viento cruzado, así es que no era el mejor momento, si algo iba mal no tendría “salvavidas” para el avión. Sin embargo, me decidí a lanzar el avión antes de que me entrara el canguelo. Completé un circuito en un par de minutos y me apresuré a hacer el aterrizaje, que es lo que me interesaba. Encaré el viento, que venía ligeramente cruzado por la izquierda, y realicé un aporrizaje bastante suave…aunque no lo suficiente para evitar que la cabina, que estaba sujeta solo por una gomita, saliera por los aires arrastrando la batería que está pegada a ella hasta que ponga ahí el equipo de video.

Aseguré la cabina con cinta aislante (menos mal que llevo una caja de vuelo bastante bien surtida) y lancé otra vez el avión al aire, para hacer un segundo aterrizaje rápido. Esta vez fue todo perfecto, un suave aterrizaje casi a mis pies! Así es que recogí rápidamente el avión y al aire otra vez. En los dos primeros vuelos comprobé que el avión iba muy rápido para mi gusto y mis costumbres más bien “veleras”, así es que ajusté poco a poco el trim de profundidad, que estaba en -40, y lo llevé hasta -10 (morro más arriba). De esta forma el avión vuela mucho más lento, y me siento más seguro, aunque todavía va algo rápido, y aterricé un poquito duro. El avión no tiene ni un rasguño, así es que lo lanzo otra vez sin pensarlo, a ver si consigo ajustar la profundidad. Lo llevo hasta +40 y empieza a volar como el Sirius, más tranquilo y dócil, así es que esta vez aterrizo perfectamente. Justo en ese momento localizo cinco rapaces volando en térmica delante de mí en dirección al viento, así es que decido que voy a intentar coger esa térmica a ver si es verdad que esto es un velero. Pongo el motor a tope y el avión trepa como un cohete y en dos o tres minutos estoy a unos 150 metros de altura, algo por debajo de las rapaces, cuando noto que la térmica me echa el avión para fuera, así es que corto motor e intento cogerla. Y vaya si la cojo, estuve volando esa térmica más de diez minutos sin motor, hasta que llegó hasta mi vertical, siempre guiándome por los pájaros que son el mejor detector de térmicas que hay. Una vez en la vertical tuve que dar motor para volver a colocar al avión en la ventana de vuelo, y salir de esta maravilla que son las ascendencias. El aterrizaje fue un poco duro, supongo que aún estaba alucinado por el espectáculo que acababa de vivir, el avión volando en silencio rodeado de pájaros, como uno más de ellos, y yo en medio de todo eso, solo, en silencio, disfrutando del hermoso paisaje como si estuviera ahí arriba con ellos…

Bueno, después del último aterrizaje repetí un último circuito y aterrizaje, para asegurarme de irme con una buena impresión, y así fue, otra vez dejé el avión suavemente a mis pies y con viento cruzado.

En total han sido unos treinta minutos de vuelo, y las baterías aún están a la mitad, así es que estoy muy contento con el avión, y hoy también, con el piloto. Antes de irme, apunté mentalmente las lecciones aprendidas en estos vuelos:

  1. llevar boli y papel en la caja de vuelo, para no tener que apuntar estas cosas mentalmente
  2. hay que sujetar bien la cabina, una gomita no es suficiente
  3. tengo que concentrarme en hacer movimientos suaves, nunca ser brusco
  4. una vez trimado el avión para utilizarlo como planeador, resulta un avión dócil y de vuelo majestuoso


Ya tengo avión!

El Easy Glider y su feliz papá

Bueno, pues por fín el domingo pasado bauticé el EasyGlider, o como dice mi amigo Raúl, convertí un cacho de poliespan y cables en un avión.

Había quedado con Raúl en el campo de vuelo del club Nuevo Alastur para que supervisara el bautizo, y además sabía que podía contar con la ayuda de Cristobal, el presi del club, que vuela un Cularis, el hermano mayor del Easy Glider, y además vuela en modo 2 como yo.

Realizada la inspección técnica por el experto, el técnico encuentra un par de fallos menores, pero el informe dice: “Inpección favorable con defecto leve”. Uf, menos mal que Raúl no es tan duro como los de la ITV.

Los defectos: un tornillo de los que sujetan los brazos de los servos trasroscado, y además los brazos de los servos no están en la posición adecuada, es decir, perpendicualres al eje del servo. Algo que arreglaré en el taller, pero de momento no impide volar. Bueno, pues el momento de la verdad ha llegado. Como no me fío de mí mismo, le pido a Cristobal que lo vuele él mientras yo lo lanzo. Motor a tope, lanzo el avión y…VUELA!!!

Ya en el aire, todo bien trimado, y a buena altura, tomo los mandos durante unos minutos. Hace bastante viento para mi gusto, y además “cruzaito”, pero no me importa, eso me afectará a la hora de aterrizar, pero de momento es una gozada ver cómo unos pedazos de poliespán y unos cables, que ayer estaban en casa oliendo aún a pegamento, pueden estar volando junto a las rapaces que cazan por estos parajes.

Acostumbrado al Sirius, que es muy tranquilo y planea muchísimo, éste me parece más nervioso y rápido, y necesito constantemente motor para mantenerlo en el aire, no consigo planear, pero en fín, supongo que este es “el siguiente nivel”, tendré que acostumbrarme.

Llega el momento de bajar, que tengo a Cristobal a mi lado aburrido de verme hacer el patán con el mando. Y bajé, vaya si bajé. Tanto y tan rápido bajé que a punto estuve de empotrarlo en el prao de al lado. Es que después de cortar motor bastante alto, iba lanzado y tirando de profundidad para bajarlo, porque esperaba que subiera al encarar el viento; no contaba con que el viento no venía de la pista sino de un lateral, así es que al encarar la pista el avión no subió ni desaceleró, sino que acabé demasiado bajo y a toda pastilla por culpa del viento lateral! Y en ese momento hice lo que cualquier pardillo: tirar de profundidad para evirar el golpe. Menos mal que el avión llevaba velocidad y no entró en pérdida antes de que la sangre fria volviera a mi cabeza y recordara que en estos casos hay que meter motor y al aire! Lo salvé de milagro, y el avión pasó a toda mecha por delante de nosotros entre los “uy”, “ayayay” y las risas de los que asistían al evento.

Acongojado le pasé los mandos a Cristóbal que me lo aterrizó de maravilla. Por cierto, durante el aterrizaje se desprendió el timón de cola, que estaba mal pegado!!! Menos mal que esto no me pasó a 200 metros de altura, jejeje.

Hoy sábado, después de una semana, he vuelto a volarlo, esta vez en solitario (qué temeridad) y en mi club, La Pixarra. Alucinante, qué seis vuelos me he pegado durante cuarenta minutos! Bueno, eso se merece otra entradita en el blog que escribiré mañana, pero de momento me he quedado con un sabor de boca estupendo, y me siento muy seguro con este magnífico avión.

Misión cumplida: Easy Glider listo para volar

Bueno, son las tantas de la madrugada y aún despierto, pero lo conseguí, acabo de terminar mi nuevo avión, el Easy Glider que utilizaré más adelante como plataforma para hacer vuelo en primera persona.

Así es que mañana por la mañana iré a la pista a ver si me echa una mano Raúl o alguno de los gurús de los trastos estos, para el primer vuelo: chequear todos los servos, las conexiones, motor, batería, el centro de gravedad en su sitio, trimar si hace falta, y sobre todo tenerlos al lado por si volando me llevo algún susto.

Bueno, pues mañana, y si el tiempo lo permite, que ya sabemos cómo es Asturias, prometo video o al menos alguna fotillo del estreno.

Redes sociales

Como muchos de los que nos dedicamos al mundo de las tecnologías de información, hace tiempo que desistí de esforzarme en buscar una buena respuesta a la en otro tiempo temida pregunta, formulada en estos u otros términos similares: “ytúkéslokáces, niño?”. Algunos ya sabeis la respuesta: “ná, informático”.

Autocaravanas en la Peña de francia

Blog de viajes en autocaravanas de Javi

Así es que, si ya me resulta dificil explicar mi trabajo de cada día, no veas la aventura cuando mi padre, o algún amigo ajeno al gremio, me pregunta cosas como “oye, y eso de la web dos cero, ¿va bien?”, o “lo de la red social, ¿funciona ya?”.

Pero mira, resulta que hace unos días vino a vernos mi amigo Javi, al que hacía tiempo que no veía. Resulta que está pirado por las autocaravanas, como yo lo estoy por el aeromodelismo, y me pasó el enlace a su nuevo blog. Cuando se enteró Lola, mi pareja, me pidió el enlace a su blog, y ya de paso ella le envió a mi amigo el enlace al suyo, que está dedicado a una extraña afición que tiene ella, que es su enfermedad, el síndrome de Adie, que por rara no tiene ni cura ni tratamiento ni causa conocida. Ella es así.

Blog del síndrome de Addie de Lola


Así es que después de echarle un ratito mirando y guardando los enlaces de sus blogs, se me ocurrió que la próxima vez que mi padre o un amigo me pregunte que qué es eso de las redes sociales, en lugar de perderme en largos monólogos donde intervienen las palabras “Neurona”, “LinkedIn” o “MySpace” y cosas peores les voy a pasar una tarjetita (ya estoy pensando en hacer versión pegatina y quizá hasta chapa ochentera) con la URL de esta página, porque en este caso una imágen, o una página, valen más que mil palabras. ¿Verdad?

Chapuceando la emisora

Emisora Futaba F6 EXAP

Emisora Futaba F6 EXAP preparada para las LiPos

Hace un tiempo que me harté de tener que recargar las baterías de mi emisora cada dos por tres, así es que decidí sustituir las ocho baterías recargables de NiMH por una de estas maravillosas LiPos de 3S y 1800 mAh.  Ya había visto una adaptación así en una “caja de frutas”, así es que medí la LiPo que estaba utilizando en mi velero Sirius, la profundidad del hueco de la emisora y… Bingo! Cabía!

Así es que, Dremel en mano, empecé a hacer un agujero en el hueco donde se alojan normalmente las pilas AA de NiM. Después soldé un conector tipo T a los cables que antes había arrancado del soporte de las pilas, de forma que la cosa quedó como veis en la foto de la derecha.

Después de encajar la Lipo en el hueco y colocar los cables, la tapa encaja perfectamente. Buen trabajo, si señor, se acabó tener que acabar un precioso vuelo por culpa de las baterías de la emisora!

La emisora con la LiPo ya colocada

La emisora con la LiPo ya colocada

El único problema que puedo tener ahora es que la emisora me va a avisar de que la batería se agota cuando la tensión alcance 8.4voltios, y claro, eso para una LiPo 3s (11.1V) es poquísimo, y la LiPo estará frita mucho antes, así es que debo vigilar el voltímetro. Por lo demás, una maravilla.

Fiestas en Lugones

Exposición estática de aeromodelismo en Lugones

Exposición estática de aeromodelismo en Lugones

Pues ayer sábado lo pasé en Lugones. Desde las cuatro de la tarde exposición estática de aeromodelismo organizada por el club El Ferre, con exhibición de vuelo FPV por parte de Raúl Hevia y Cuco incluida. Estuvo bastante bien, aunque con el calor que hacía a esa hora no me extraña que no acudiera mucha gente. Para mí fué genial poder compartir un rato con tanto friki del RC. Podeis ver la reseña de lo que se coció por allí en La Voz de Asturias.

Por la noche, vuelta inesperada a Lugones, a disfrutar de las fiestas. Mi amigo Juanjo nos invitó a ver las fiestas de su pueblo, que resultó ser Lugones, así es que ayer disfruté Lugones por partida doble. Yo, que soy de Madrid, nunca había estado en una “Fiesta de Prao”, y el bautismo no pudo ser mejor, porque claro, una cosa es ir a unas fiestas en plan turista, más despistao que un zulú en la Gran Vía, y otra ir de la mano de uno de sus vecinos. Bueno, pues ya hemos dado Lola y yo un pasito más para alcanzar el certificado de Asturianía, como dice un amigo.

De compras por Hong Kong

Lipos compradas en Honk Kong a través de eBay

Lipos compradas en Honk Kong a través de eBay

Hoy me he levantado temprano para ir a correos. Mira que es raro que yo madrugue en sábado, pero es que ayer encontré en el buzón un aviso para ir a recoger un paquete procedente de Hong Kong, y claro, estaba deseando de saber qué era lo que me llegaba. De los diez o doce paquetes que espero me lleguen durante la semana, este en concreto eran un par de Lipos de 3S, 2200 mAh y 15C. Precio de las dos baterías en Hong Kong a través de eBay, incluidos los portes: 25,28€. Precio de lo mismo en la tienda de la esquina (de una conocida cadena de tiendas de juguetes y RC de cuyo nombre no quiero acordarme): 119,90€. Conclusión: arriesgándome a ser tachado de antipatriota por no dejarme mis euritos en suelo patrio, seguiré comprando en Hong Kong todo lo que pueda. Y el que no pueda vender más barato, que espabile, porque nos guste o no, estamos en un mercado global en el que la ley de la oferta y la demanda ya no sabe de fronteras. Y no me refiero ahora solamente a productos de veinte o cincuenta euros, la cosa es más profunda. Lo vivimos hace años en el sector primario, con la minería y la agricultura, donde hoy día apenas podemos competir con los paises emergentes. Lo vivimos después en el sector secundario, el de la industria de transformación, donde tampoco pudimos competir con astilleros, siderúrgicas o fábricas de ropa de la India, China o Polonia. Y ahora lo vivimos en el sector terciario, los servicios. En mi profesión, soy informático, se está produciendo el mismo efecto desde hace años. Empresas españolas, entre ellas la que me contrata, están subcontratando servicios a empresas situadas en paises emergentes, donde el coste de mano de obra especializada es ridículo. Desde servicios de hosting en Taiwan, Rumanía o la India, hasta servicios de desarrollo offShore, las empresas españolas cada vez compran más servicios fuera de nuestras fronteras, allí donde podemos comprar lo mismo que aquí pero cinco, diez veces más barato.

Así es que ya veis, no tengo ningún remordimiento por gastarme mis euritos en la China, en la India o donde sea.

Uno más en la familia

El iMac Alu de Lola

Bueno, ya tenemos un nuevo miembro en la familia, el nuevo iMac de Lola. Ella está encantada, porque va con él va a sustituir al viejo portátil güindous de toda la vida, así es que desde hoy dejaremos de escuchar en casa eso de “me cagon el guillermito puertas de los cojooo…” Se acabó esperar dos horas hasta que el ordenador arranque, se acabó el descargar actualizaciones de seguridad del sistema operativo dia sí dia también, se acabó el hacer copias de seguridad de todo cada semana “por si acaso falla el disco”. Adios a las horas perdidas intentando eliminar virus, adios a los cuelgues, adios a pegarle al “Control G” cada dos minutos para guardar lo que estés haciendo “por si se cuelga”.

Ella está encantada, pero yo me siento triste. Ya no le voy a hacer falta para poner el ordenador en órbita cada vez que se cuela un virus o se le peta el disco, así es que me estoy planteando si me seguirá viendo como  el tio superlisto capaz de hechar a andar un ordenador. Sob.